Bajo las molduras de escayola de estilo art déco que una vez cobijaron el estreno peninsular de Ciudadano Kane, los carros de la compra traquetean hoy sobre un suelo de linóleo industrial refrigerado. Apenas dos palmos por encima de los estantes de legumbres deshidratadas, sobreviven las volutas doradas del antepecho del anfiteatro.
En las últimas tres décadas, la península ibérica ha perdido más del setenta por ciento de sus salas de cine de barrio en una transformación inmobiliaria que no solo refleja el cambio de hábitos audiovisuales domésticos, sino la gradual asfixia del espacio cívico donde la ciudadanía compartía penumbra y catarsis colectiva.
Carmen Alvear
Redactora Jefa & Analista Senior
Ensayista, doctora en Filosofía de la Ciencia por la Universidad Complutense de Madrid y crítica literaria. Co-fundadora y directora editorial de Blogmasters.es.
