Mirar al cosmos profundo desde las cumbres volcánicas de La Palma o a través de los espejos criogénicos de los telescopios espaciales es constatar una paradoja inquietante: todo lo que vemos, desde las nebulosas ionizadas hasta el polvo interestelar, constituye apenas el cinco por ciento de la masa y energía total del universo observable.
El noventa y cinco por ciento restante permanece en una penumbra obstinada: una arquitectura fantasma de materia y energía oscuras cuya existencia solo deducimos por cómo curva la luz y ordena los filamentos de los cúmulos galácticos.
Carmen Alvear
Redactora Jefa & Analista Senior
Ensayista, doctora en Filosofía de la Ciencia por la Universidad Complutense de Madrid y crítica literaria. Co-fundadora y directora editorial de Blogmasters.es.
