Qué ofrece la plataforma
El diseño de chips es una de las etapas de la cadena de valor de los semiconductores en las que se concentra buena parte de la innovación. Y es precisamente un ámbito en el que Europa presenta debilidades. Según la Comisión Europea, las empresas europeas de diseño de chips representan actualmente menos del 1 % de los ingresos mundiales de este segmento. La nueva plataforma EuroCDP pretende cambiar esta situación:
- Herramientas: Las start-ups y las pequeñas y medianas empresas tendrán acceso a software de diseño de chips, bloques de circuitos prediseñados (bloques de propiedad intelectual o IP), asistencia y capacidad de fabricación a través de una plataforma en la nube. Estos recursos suelen encontrarse entre los más costosos para las empresas jóvenes.
- Subvenciones: Las start-ups en sus primeras etapas podrán recibir hasta 100.000 euros para desarrollar sus primeros prototipos. Las empresas más avanzadas podrán solicitar hasta 16 millones de euros para cubrir los elevados costes de llevar un chip al mercado.
- Acompañamiento: Un total de 20 start-ups ya participan en un programa que las prepara desde el punto de vista técnico y comercial para acceder al mercado. Los solicitantes también pueden recibir asesoramiento de los centros nacionales de competencia en chips.
- Funcionamiento: La plataforma está gestionada por un consorcio dirigido por el centro de investigación belga imec, con el apoyo de importantes proveedores de software de diseño y propiedad intelectual.
De los 525 millones de euros, 440 millones se destinarán a subvenciones y otros 85 millones a infraestructuras, operaciones y desarrollo de herramientas de diseño de código abierto. De esta cantidad, 285 millones proceden del presupuesto de la UE y 240 millones de los Estados miembros participantes en la Empresa Común para los Chips (Chips Joint Undertaking). La plataforma demuestra que Europa está dispuesta a perseguir sus objetivos de soberanía tecnológica mediante inversiones en su futuro, además de políticas y compromisos, afirmó Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión responsable de soberanía tecnológica.
La comparación con Nvidia
Frente a las inversiones de Nvidia, los 525 millones de euros parecen una cantidad modesta. Durante una intervención en París, Huang afirmó que el fabricante de chips había destinado unos 8.000 millones de dólares a Europa durante el último año, además de otros 2.000 millones de dólares en nuevas inversiones. Como muestra nuestro análisis, Nvidia ya participa en casi todas las principales empresas europeas de IA, desde Mistral y ElevenLabs hasta Lovable y Legora, y representa aproximadamente el 10 % de toda la inversión en start-ups en Europa en 2026.
Sin embargo, las cantidades no son del todo comparables:
- Tipo de financiación: La UE concede principalmente subvenciones que no obligan a los fundadores a ceder participaciones de sus empresas. Nvidia, en cambio, adquiere participaciones, lo que le permite conocer mejor los modelos de negocio, el crecimiento y las necesidades de capacidad informática de sus clientes.
- Destinatarios: La plataforma de la UE se dirige específicamente a empresas que diseñan sus propios chips. La mayor parte del dinero de Nvidia se destina a modelos y aplicaciones de IA y centros de datos, es decir, a empresas que utilizan chips de Nvidia. Una parte también se invierte en participaciones cotizadas, como Nebius, y en infraestructuras.
- Dependencia: Con la Ley Europea de Chips (Chips Act), la UE quiere reducir sus dependencias externas. Las participaciones de Nvidia, por el contrario, vinculan todavía más estrechamente a las empresas europeas con la compañía estadounidense.
No obstante, existe cierto solapamiento entre ambas iniciativas. Nvidia tiene participaciones en la start-up francesa de fotónica Scintil Photonics y en la española iPronics, ambas dedicadas al desarrollo de componentes para centros de datos de IA.
El panorama europeo del diseño de chips
Europa sí cuenta con empresas diseñadoras de chips, aunque su tamaño es reducido. Entre las más conocidas figuran la francesa SiPearl, que desarrolla procesadores para superordenadores; la neerlandesa Axelera AI, especializada en aceleradores de IA; y la francesa VSORA, que desarrolla chips para aplicaciones de inteligencia artificial.
En el ámbito de la fabricación, por el contrario, Europa apuesta por grandes instalaciones industriales, como la fábrica de ESMC en Dresde, en la que participa TSMC, o la planta de Infineon, que está invirtiendo 1.100 millones de euros en una fábrica de chips GaN en Villach, Austria. La Comisión sostiene que esta capacidad de fabricación solo será rentable si existe suficiente demanda, y que una parte importante de ella debe proceder de los diseñadores europeos de chips.
Grandes objetivos, poco dinero
La estrategia de la UE recibe numerosas críticas. En 2025, el Tribunal de Cuentas Europeo afirmó que la Ley de Chips necesitaba una «revisión de la realidad»: alcanzar el objetivo de controlar el 20 % del mercado mundial en 2030 era «muy poco probable». Según el informe de auditoría, la cuota de la UE probablemente solo aumentará del 9,8 % en 2022 al 11,7 % en 2030. Los aproximadamente 86.000 millones de euros que la Ley de Chips pretende movilizar quedan muy por debajo de los presupuestos de los principales fabricantes.
En cuanto a la Ley de Chips 2.0, propuesta por la Comisión en junio, todavía no está claro cuánto dinero estará disponible. «En la Ley de Chips 2 habrá menos fondos, por lo que tendremos que orientar mejor nuestras inversiones», declaró a Science|Business Pierre Chastanet, responsable de la unidad correspondiente en la Comisión. Frank Bösenberg, de la asociación industrial sajona Silicon Saxony, calificó la propuesta de «más una lista de deseos que una verdadera política industrial».
Philippe Notton, director ejecutivo de la empresa francesa de diseño de chips SiPearl, explicó recientemente la magnitud de la brecha que la nueva plataforma pretende cerrar: las empresas que diseñan chips, pero no los fabrican, generan aproximadamente la mitad de los ingresos mundiales del sector. La cuota europea en este segmento es inferior al 1 %.

Roberto Méndez
Corresponsal Económico y Tecnología
Especialista en economía política europea, soberanía tecnológica industrial y análisis de fondos soberanos en la zona euro. Colaborador habitual en medios internacionales.

